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La historia de la República Checa está unida fuertemente a la historia de Europa Central, la historia de un país que fue unificado en el siglo IX, y que tuvo en el Reino de Bohemia un poder importante. Las minas de oro eran el principal activo económico de la región. Durante todo el medievo, el Reino de Bohemia era un reino que gozaba de gran estabilidad, el siglo X, el XI, así hasta el XV, cuando las cosas comezaron a cambiar. La edad de oro de esta región se vivió durante el Siglo XIV, siglo en el que entre otras cosas se fundó la Universidad Carolina de Praga, la Universidad más importante, histórica y antigua de Europa Central.
Fue a la muerte de Carlos IV cuando la región comenzó su declive, su caída, su decadencia, a la desaparición del monarca le siguió la inestabilidad política y las injerencias de la Iglesia.
Ya en el Siglo XVI, Fernando I de Habsburgo llega al trono de la región, y esta casa real ocupa la corona checa por más de cuatro siglos, si bien en esta época Bohemia sufre varias guerras como la de los 30 años, la guerra de los siete años… Bohemia se convirtió en el corazón de la monarquía en la región.
Ya en el siglo XX Bohemia sufre las consecuencias del colapso en el Imperio Austro Húngaro tras la I Guerra Mundial. Los checos y los eslovacos se unen para formar Checoslovaquia, y declararse así como República Independiente en 1918. Esta unión llegó hasta 1938, cuando la Alemania Nazi se anexionó a parte la república Checa y Eslovaquia declaró su independencia. La otra parte de la República Checa fue invadida un año más tarde.
Tras la II Guerra Mundial, Checoslovaquia volvió a unirse y se alineó en el conocido como Telón de Acero, formado por países del este con tendencia política comunista, eran los conocidos como países satélite de la URSS. Esta situación se prolongó hasta fines del Siglo XX, cuando la URSS comenzó a perder peso en la sociedad checa, y dentro de su propio país, eran tiempos en los que la democracia fue venciendo, y la República Checa y Eslovaquia optan, en 1993, por la separación, que perdura hasta nuestros días. En 1991, la República Checa se unió a la OTAN y en 2004 pasó a pertenecer a la Unión Europea.
Actualmente, gracias a ciudades como Praga, que es Patrimonio Cultural de la UNESCO, la República Checa se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos europeos, con numerosas posibilidades de disfrutar de museos, monumentos, edificios emblemáticos y centros históricos ideales para disfrutar. Para ello, la República Checa cuenta con hoteles, apartamentos, casas y chalets, hostales, casas rurales para alquilar a lo largo y ancho de todo su territorio, desde su frontera con Polonia o Alemania hasta la frontera con Eslovaquia o Austria. |